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lunes, 15 de marzo de 2010

Perros Agresivos



Como entender y eliminar el comportamiento de los perros agresivos.



La Agresión en el comportamiento de un perro es una forma normal de comunicación, similar en humanos a la frustración o la ira. Así como en los humanos, los perros también pueden manifestar comportamientos agresivos . Las variaciones se encuentran en el nivel de agresión que muestran, y aquí es donde vemos las diferencias entre algunas razas de perros .
Si bien algunas razas nacen con una mayor tendencia a la agresividad, los problemas suelen producirse en los hogares que, sin saberlo, o a sabiendas fomentan o estimulan el desarrollo de un comportamiento agresivo en el perro.
Es importante saber lo que está sucediendo cuando tu perro muestra agresión. Morder a extraños indeseables que ingresen a tu casa se justifica, pero si muerde al cartero o a ti cuando quieres sentarte en su sofá preferido, sin duda, es algo inaceptable.
Básicamente hay 3 grandes tipos de agresión que se muestra en el comportamiento de los perros, a saber : la agresión dominante, agresión posesiva y agresión territorial.
Agresión dominante y posesiva son una de las razones más comunes por las qué los perros pueden gruñir o incluso morder a sus dueños. Este tipo de comportamiento no se desarrolla de un momento para otro, es siempre una consecuencia de la interacción con su medio ambiente y los propietarios. El perro ha tenido libre acceso a su posición como líder por algún tiempo y luego el propietario decidió impugnar esa posición de líder alfa.
Si tu perro está mostrando un comportamiento agresivo hacia ti o hacia los miembros de la familia, tiene que destronarlo de esa posición de liderazgo y hacerle saber que él es el de más bajo rango en la familia.
1. Evitar el castigo físico, si es posible, es demasiado provocativo y puede poner al perro en una actitud agresiva muy peligrosa.
2. Hacer un examen de la relación con tu perro para determinar por qué tu perro es un desafío para ti. Aplicar medidas correctivas para que él entienda que tú eres el líder alfa de la manada.
3-Tu debes comer antes de que tu perro, nunca al revés.
4- Debes pasar tu primero por las puertas.
5- No permitas que tu perro sea el ganador en los juegos de fuerza. (Remolcador de guerra, lucha libre, etc )
6- No permitas que tu perro asuma una posición superior sobre ti. Puedes demostrarle ésto por ejemplo, tumbandolo en el suelo patas para arriba mientras colocas una de tus rodillas presionando contra su pecho.
7- Establecer y aplicar normas en tu casa, que él sepa que hay límites claros que debe respetar.
Agresión territorial se ve en los perros que son muy sobreprotectores. Prevenir este problema mediante la correcta socialización de tu perro , haciendo que desde joven se relacione bién con extraños. Trata de exponer a tu perro a más cosas y a diferentes personas, lo que significa llevarlo a pasear más a menudo! Deja que tu perro sepa que éstas personas son inofensivas y su agresividad territorial desaparecerá en forma natural.
Si no estás seguro del comportamiento de tu perro cuando está en público, asegúrate de ponerlo una correa y un bozal si es necesario. Esto no sólo es necesario en los perros de seguridad sino también en tu perro. Muchas veces, los perros están en riesgo de muerte por eutanasia en caso de morder y herir a alguien.
Por último, recordar que la agresión no es un pequeño problema y debe tratarse con seriedad y mucha responsabilidad. Si estás perdiendo el dominio sobre tu perro o sientes que la situación está fuera de tu control busca ayuda profesional y asesoramiento de inmediato.
Pero antes de que ésto pase tu puedes obtener todos los conocimientos y los secretos necesarios para educar a tu perro sin tener que contratar a un costoso entrenador; que finalmente termine usando técnicas violentas para corregir los malos hábitos y conductas de tu perro.

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José Arca
Médico Veterinario

Director de
EducarUnPerro.com

sábado, 13 de marzo de 2010

Perros Agresivos





Perros Agresivos, resultados de una investigación

Un experto adiestrador de perros me decía recientemente que los perros pequeños tienden a ser muy agresivos, no debido a su raza, sino porque su tamaño transmite la idea de que son inofensivos y frágiles, y en consecuencia sus propietarios le ponen menos limitaciones a su comportamiento en casa, con pocas reglas demasiado flexibles. Y, acaso conscientes de su inferioridad física, estos animales parecen esforzarse mucho por destacar actuando de modo ostentoso.

La imagen de un perro de talla diminuta ladrándole altanero a otro perro de talla sensiblemente más grande es algo común en nuestras calles, y da fe de lo que comentaba el adiestrador.
Pero, señalaba también este especialista que compite internacionalmente en pruebas de obediencia con sus perros, la gente no suele denunciar el bocado de un caniche, un westi, un chihuahua o un Yorkshire terrier, y esos ataques no entran en las estadísticas. Un ataque proporcionalmente igual de un perro grande y de aspecto feroz no sólo es denunciado, sino que lo retoman los medios de comunicación, y se llega a convertir en arma política y motivo de alarma social.
Y es que, piensa uno, si hay «razas peligrosas», ¿no es lógico restringir a esas razas y evitarnos molestias o, incluso, tragedias?

Ciertamente sí, si hubiera pruebas de que la «raza» o la herencia genética es la causa del comportamiento agresivo. Pero los datos estadísticos no son sólidos. Hay un total de alrededor de cuatro millones de perros en España, y los ataques reportados no pasan de 500 al año. Los ataques de perros son fenómenos realmente infrecuentes, y no hay estadísticas fiables que nos digan en cuántos casos el perro actuó por dominancia, o en defensa de su integridad o de su territorio, o por haber sido entrenado para atacar, todo ello independientemente de su raza.
El pitbull se identifica frecuentemente con la agresividad. Se trata de una mezcla entre terriers pequeños y ágiles utilizados como ratoneros y para controlar poblaciones de conejos, con el bulldog inglés. Su fuerza, valor y sobre todo su disponibilidad en los Estados Unidos, hizo que se utilizaran para peleas de perros. Pero no porque tuvieran una agresividad especialmente acusada. Este tipo de perros, entrenados para pelear, enseñados a morder, desgarrar y atacar, son peligrosos no por su genética, sino por el entrenamiento al que se han visto sujetos. Además, dado que los medios como el cine y la televisión han recogido y fortalecido el estereotipo, mucha gente espera que todo perro con aspecto de pitbull, actúe como si estuviera entrenado para atacar, y actúa inadecuadamente o a la defensiva ante estos perros, provocándolos.
Los dueños de perros supuestamente peligrosos pero que nunca han sido entrenados para pelear, han respondido a las acusaciones, por ejemplo con vídeos que se encuentran en YouTube con sólo teclear «pitbull baby» o «rottweiler baby» o «doberman baby» en la barra de búsqueda de ese sitio, para ver videos de perros supuestamente peligrosos jugando con bebés, conviviendo con ellos e, incluso, soportando con paciencia de santo los tirones, saltos y pellizcos del pequeño de casa.
La aparente contradicción entre la idea de que hay ‘razas peligrosas’ y la experiencia diaria de los dueños de estos perros que no tienen comportamientos inadecuados encontró su respuesta en una investigación realizada en la Universidad de Córdoba y publicada en abril de este año en la revista Journal of Animal and Veterinary Advances.
Estudio
Un grupo de investigadores encabezados por el Dr. Joaquín Álvarez-Guisado estudió a un total de 711 perros mayores de un año, 354 de ellos machos y 357 hembras, de los cuales 594 eran de ‘pura raza’ y el resto mestizos. Se ocuparon de observar a variedades supuestamente agresivas como el bull terrier, el american pitbull, el pastor aleman, el rottweiler o el dóberman, así como a otras consideradas más dóciles, como los dálmatas, el setter irlandés, el labrador o el chihuahua.
El resultado de la investigación indicó que el factor más importante en la agresividad de un perro es la educación que sus dueños le den… o no le den. En cambio, los factores de menos peso son que el perro sea macho, que sea de tamaño pequeño, que tenga entre 5 y 7 años de edad o que pertenezca a alguna raza en concreto.
Este estudio se concentró en la agresividad surgida de la dominancia del perro, de su lucha por imponerse a todos a su alrededor, y determinó así que entre los factores importantes que provocan agresividad está el que los dueños no hayan tenido perro antes y no conozcan el comportamiento adecuado del amo con su perro, no someterlo a un entrenamiento básico de obediencia, consentir o mimar en exceso a la mascota, no emplear el castigo físico cuando es necesario, dejarle la comida en forma indefinida para que fije sus propias horas de comer y dedicarle poco tiempo y atención en casa además de pasearlo poco. Pérez-Guisado llama a esto simplemente ‘mala educación’ del perro.
En resumen, cerca del 40% de las agresiones por dominancia o competencia de los perros está vinculado a que sus dueños son poco autoritarios y no han establecido la simple regla de que en ese grupo familiar, que el perro ve como su manada, los amos son los dirigentes, los dominantes, los ‘alfa’ de la manada, como les llaman los etólogos.
En resumen, para Pérez-Guisado, «no es normal que los perros que reciben una educación adecuada mantengan comportamientos agresivos de dominancia».
Conforme más aprendemos de genética, más claro es que salvo excepciones no existen genes ‘de’ ciertas enfermedades o comportamientos, y que las instrucciones de nuestra herencia genética, más que un plano como el de un edificio, son, en metáfora de Richard Dawkins, más como una receta de cocina, donde el medio ambiente y la disponibilidad de ciertos materiales, el desarrollo y las experiencias que vivimos pueden hacer que ciertas características genéticas se expresen o no en la realidad. Y al culpar a la herencia genética del comportamiento de un perro muchas veces sólo estamos justificando a propietarios peligrosos.
Fuente: El comercioDigital.com

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José Arca
Médico Veterinario

Argentina
Director de
Educar Un Perro